lunes, 23 de marzo de 2015

Huérmeces y Google



No cabe duda de que, desde la generalización del uso de Internet para la búsqueda de información, la labor de las personas interesadas en los más variados temas (historia, geografía, demografía, ecología, necrología, taxidermia…) se ha visto notablemente favorecida.

Año tras año se han ido digitalizando multitud de libros descatalogados y documentos de todo tipo, sobre todo por parte de diversas instituciones hasta hace poco celosas guardianas de aquéllos (Bibliotecas, Archivos diocesanos, Museos, institutos de investigación, etc).

Incluso mapas por los que antes había que pagar (Mapa Geológico de España, por ejemplo), ahora se pueden descargar desde la página oficial del organismo correspondiente.

Se ha hecho más fácil investigar acerca de tus ascendientes familiares sin necesidad de aguantar horas de espera para acceder a los archivos diocesanos aún sin digitalizar (el de Burgos, sin ir más lejos). También te has ahorrado horas de penosa búsqueda en bibliotecas, cartotecas y fototecas. Ahora, todo lo que necesitas es un PC, acceso a Internet y también paciencia, mucha paciencia y motivación.

Hagamos una prueba: tecleemos en Google una palabra cualquiera y una cifra cualquiera: por ejemplo … no sé …, un lugar elegido al azar y un año aleatorio, … Huermeces 1933.

Son miles las combinaciones posibles que nos puede proporcionar el todopoderoso buscador. Hay que tener en cuenta que Google no distingue categorías de cifras, por lo que 1933 puede ser un año, una página de un libro, una nota a pie de página, un número de inventario de un fondo documental, el portal de una calle muy larga de una gran ciudad, un código postal, … cualquier cosa.

Del total de 1.260.000 resultados obtenidos, seleccionamos los cinco que, en mi opinión, podrían tener más interés:


1. “El Siglo Futuro”, Diario Católico Tradicionalista, Madrid, jueves 22 de junio de 1933.

En la sección “Hojas sueltas”, aparece una curiosa noticia titulada “El complot de Huérmeces”, firmada por un tal “Ciutti” (ver entrada en este mismo blog, de fecha 14 de julio de 2014)




2. ABC – Edición de Andalucía, Sevilla, 3 de agosto de 1933

En la sección Noticias/Necrológicas:

“Ha muerto, reconfortado con todos los auxilios de la Religión, el reverendo padre franciscano Angel Ortega, que dedicó su vida al apostolado y la ciencia. El virtuoso finado nació en Huérmeces (Burgos) el día 28 de febrero de 1871; ingresó en la Orden Franciscana, en la provincia de Cataluña, el 8 de septiembre de 1887; sacerdote el 22 de septiembre de 1894; a fines del siglo pasó a esta provincia de Andalucía, donde ha ejercido varios cargos honoríficos como definidor provincial, guardián y presidente, siendo últimamente vicario de este convento de San Buenaventura. Predicador elocuente, recorrió muchos pueblos andaluces y extremeños. Escritor profundo, culminó en su obra La Rábita. Fue asiduo colaborador del Archivo Iberoamericano, de Madrid, y actualmente era director de La Voz de San Antonio. A la venerable Comunidad de Padres Franciscanos de Sevilla, enviamos nuestro sentido pésame”.



3. En la web www.todoslosnombres.org de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía, encontramos los siguientes datos biográficos redactados por José Moreno Romero:

El teniente de Asalto don Ignacio Alonso Alonso falleció en Sevilla el día 18 de julio de 1936 víctima de los insurrectos que se sublevaron contra la República, defendiendo la legalidad establecida, a la que había prestado promesa de fidelidad el 26 de febrero de 1933



El teniente de Asalto Ignacio Alonso Alonso tenía cuarenta y cuatro años cuando fue muerto. Estaba casado con Francisca Herrera Simón y dejaba cuatro hijos llamados: Aurelio, Alonso, Bernardo e Ignacio. Había nacido el día 30 de julio de 1891 en Huérmeces, provincia de Burgos, hijo de Guillermo Alonso y Agustina Alonso…

… La familia del teniente de Asalto Ignacio Alonso Alonso lleva años intentando la dignificación de su figura. Sus nietas, de manera destacada Beatriz Alonso López, en contacto con el movimiento memorialista, pretenden la recuperación de su memoria a la vez que se dignifique su enterramiento junto a otros cientos existentes en fosa común del cementerio de San Fernando de Sevilla.

4. En las páginas 479 y 480 del número 861 de “La Semana Veterinaria”, Boletín profesional de la “Revista de Higiene y Sanidad Pecuarias”, editada en Madrid, de fecha domingo 25 de junio de 1933, encontramos:




 
“VACANTES: la Gaceta del 7 y 15 del corriente, publica como vacantes las siguientes plazas de inspectores municipales veterinarios para que, conforme a las disposiciones vigentes, sean provistas en propiedad. Las instancias, en papel de octava clase, deberán dirigirse, dentro de un mes a partir de la publicación de este anuncio en la Gaceta, al señor alcalde presidente del Ayuntamiento capitalidad del partido”...

… “Montorio, capital del partido veterinario integrado por éste ayuntamiento más los de Nidáguila, Masa, Quintanilla Sobresierra, Acedillo y Huérmeces, con una población total de 2.102 habitantes, presenta una vacante de inspector veterinario por defunción del anterior titular; la dotación anual de la plaza asciende a 2202,20 pesetas, con un censo ganadero de 4766 reses, más 314 reses porcinas sacrificadas en domicilios; sin servicio de marcado y pesado, con ferias y residencia en Montorio”.


5. En el libro “Los Cántabros antes de Roma”, de Eduardo Peralta Labrador, editado por la Real Academia de la Historia, Madrid 2003: en la página 126, dentro del capítulo titulado “Repartición y territorio”, al hablar del pueblo de los “moroecanos” o “moroicanos” encontramos:



…”La zona más sudoriental de Cantabria corresponde en realidad con esos castros que desde Amaya y Humada siguen en dirección sudeste las últimas estribaciones de la cordillera (castros de Icedo, Huérmeces, etc.)…

… En este caso habría que limitar el territorio de los moroecanos a la línea de castros situados entre Amaya, Humada, Icedo y Huérmeces, es decir, a los cántabros que limitan con la llanura burgalesa de los turmogos…

… lo que si puede señalarse es que esta zona de Icedo y Huérmeces parece coincidir teóricamente con los datos de Ptolomeo porque está a la altura de Virovesca (Briviesca) y al norte de Bravum (¿La Nuez de Abajo?) …”

“Notas a pie de página:
945: Sobre los castros de Icedo y Huérmeces: Abásolo, 1978; Abásolo y Ruiz, 1977, y Fraile, 1990
955: Sobre el mapa de Agripa: Klotz, 1931; Berthelot, 1933.


Con una palabra, una cifra y cinco simples golpes de ratón hemos descubierto que en Huérmeces hubo un complot tres años antes de la guerra, que no todos los nativos del pueblo lucharon en el mismo bando durante la misma, que hubo un tiempo en el que Huérmeces perteneció a Montorio (aunque solo sea pecuariamente), que también emigramos y evangelizamos a Andalucía y, sobre todo, que nuestros genes son … !cántabros¡

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