miércoles, 25 de octubre de 2017

Amojonamiento con Santibáñez Zarzaguda (1897)


A finales del siglo XIX, los 4 kilómetros y 300 metros (estimaciones sobre SIGPAC) que mide el perímetro limítrofe entre los términos de Huérmeces y Santibáñez, se encontraban balizados por un total de 23 mojones.

Los dos mojones extremos poseían, además, la categoría de trifinio (punto en el que convergen tres términos): el situado en el Páramo de Burgos, que marca la confluencia entre los términos de Huérmeces, Ubierna y Santibáñez, y el situado en el Páramo Vega, en el que convergen los términos de Huérmeces, Ros y Santibáñez.

Otro hito importante del recorrido lo constituía el mojón número 18, situado al lado del entonces camino principal entre Huérmeces y Santibáñez (la carretera no se ejecutó hasta ya bien entrado el siglo XX). El nombre del paraje (El Mojón) no puede resultar más explícito, y servía también para denominar la amplia pradera allí existente (Praderas de El Mojón y Las Compuertas).

Seguramente hacía frío aquella mañana del domingo 28 de marzo de 1897, cuando vecinos de los dos pueblos se reunieron en el mojón existente en el Páramo de Burgos, al objeto de realizar una revisión de la raya o límite entre sus dos términos. A esta "revisión de fronteras" acudieron, por parte de Huérmeces, el alcalde (Julián) y tres vecinos (Quiterio, Victoriano y Natalio); por Santibáñez asistieron Eladio, el alcalde, y tres vecinos (Clemente, Miguel y Narciso).

Recorrer andando esos 4 kilómetros y pico, además de realizar puntuales labores de limpieza y repedregado, les llevaría más de media mañana. Las cuestas del Páramo Vega, situadas ya en el final del recorrido, constituirían la parte más penosa de la caminata. Después de finalizada la tarea, los ocho integrantes de las cuadrillas se acercarían a alguna de las cantinas de Huérmeces o Santibáñez para rubricar con vino el acuerdo alcanzado, que para eso era domingo. Solo entonces podía darse por finalizado el rito del amojonamiento.




Fue el Real Decreto de 30 de agosto de 1889 el que impulsó la realización de deslindes y amojonamientos en todos los municipios españoles. En este texto legal se ordenaba que, al objeto de realizar tales tareas, se procediera a nombrar Comisiones en cada ayuntamiento; también ordenaba que todas las actuaciones realizadas se plasmaran en la correspondiente "Acta", según modelo oficial.


Trascribimos a continuación el texto íntegro (con actualización de las grafías, para facilitar su lectura) del Acta levantada tras el recorrido entre el mojón número 1 y el mojón número 23, realizado en un sentido Este-Oeste en aquel lejano domingo 28 de marzo de 1897:



Acta de deslinde y amojonamiento de los términos municipales de Huérmeces y Santibáñez Zarzaguda


Reunidos el día veintiocho de Marzo de 1897, y hora de las diez de la mañana, en el sitio llamado Páramo de Burgos,

Julián Díaz Ubierna, presidente; Quiterio Hidalgo, Victoriano Montero y Natalio Villalvilla, los cuales componen la comisión nombrada por el Ayuntamiento de Huérmeces,

Eladio García Herrera, presidente; Clemente Alvarez, Ángel Martínez y Narciso Lomas, los cuales componen la comisión nombrada por el Ayuntamiento de Santibáñez Zarzaguda,

Para verificar el deslinde y amojonamiento de los dos términos municipales que quedan expresados, según está dispuesto, se llevaron a efecto las operaciones del modo siguiente:

Mojón nº 1 (Páramo de Burgos): trifinio Hces-Ubierna-Santibáñez; al fondo: amontonamiento de piedras del mojón nº 2
Mojón número primero:

Este mojón es de piedra y mide de alto un metro quinientos milímetros y está enclavado en el Páramo de Burgos, divisorio de los tres pueblos, que a cada parte tiene la inicial que le corresponde, que son H, S, U. Dicho mojón linda por norte ejidos, sur, este y oeste, ejidos.

Mojón número dos:

Y marchando en la misma dirección a los ciento seis metros se encuentra el mojón número dos, compuesto de piedra y tierra, un metro de alto y dos de diámetro, por sus cuatro aires ejidos.

Mojón número tres:

Y marchando en la misma dirección se encuentra el mojón número tres, distante del número dos ciento diez metros, compuesto de piedra y tierra, en altura y dimensión como el anterior, surca por norte camino de San Martín de Ubierna, los demás aires, ejidos.

Mojón número cuatro:

 
Partiendo en la misma dirección se encuentra el mojón número cuatro, distante del tercero cien metros, es de piedra, en altura y dimensión como el anterior, surca por norte tierra de Aniceto Bárcena, vecino de Huérmeces, los demás aires, ejidos.

Mojón número cinco:

Partiendo en la misma dirección se encuentra el mojón número cinco, distante del cuatro ochenta metros, compuesto de piedra y tierra, de la misma altura y 


dimensión que el anterior, surca por todos sus cuatro aires ejidos.

Mojón número seis:

Partiendo en la misma dirección se encuentra el mojón número seis, distante del cinco, ciento cincuenta y tres, en el pago de Guardalobón, de la misma altura y dimensión que el anterior, surca por norte arroyo, los demás aires barbechos.

Mojón número siete:

Y continuando en la misma dirección, que es de este a oeste, se encuentra el mojón número siete, distante del número seis cien metros, de las mismas circunstancias que el anterior, sus límites, ejidos.

Mojón número ocho:

Continuando en la misma dirección se encuentra el mojón número ocho, distante del anterior ciento diez metros, de iguales dimensiones que el anterior, que surca por norte ejidos, sur arroyo, este y oeste, ejidos.

Mojón número nueve:

Siguiendo en igual dirección se encuentra el mojón número nueve, distante del otro ciento cincuenta y cinco metros, de las mismas circunstancias que el anterior, y linda por el norte tierra de Manuela Girón, sur cordillera, oeste Manuela Girón, este la misma cordillera.

Mojón número diez:

Siguiendo en igual dirección se encuentra el mojón número diez, distante del anterior ciento treinta y cinco metros, de las mismas circunstancias que el anterior, linda por todos sus aires con tierra de Antonio Díaz Ubierna, vecino de Huérmeces.

Mojón número once:

Prosiguiendo de igual marcha se encuentra el mojón número once, distante del número diez ciento noventa y cinco metros, de las mismas circunstancias del anterior, que da vista a Santibáñez Zarzaguda, que linda por norte con tierra de Quiterio Hidalgo, sur, este y oeste, ejidos.

Mojón número doce:

Continuando en igual dirección y al pago de Las Murcianas, se encuentra el mojón número doce, del once doscientos cuarenta metros, de las mismas materias que el anterior, sus límites por todos sus aires, ejidos.

Mojón número trece:

Prosiguiendo en igual marcha, y en el mismo pago, se encuentra el mojón número trece, distante del doce ciento noventa y cinco, de las mismas circunstancias del anterior, y linda por sus cuatro aires, ejidos.


Mojón nº 14 (Páramo de las Murcianas); al fondo: camino del Mojón, límite entre Huérmeces y Santibáñez


Mojón número catorce:

Marchando en igual dirección, y en el mismo pago, se encuentra el mojón número catorce, distante del trece doscientos treinta y cinco metros, surca por norte Marcelino García, los demás aires, ejidos.

Mojón número quince:

Prosiguiendo igual marcha se encuentra el mojón número quince, distante del catorce sesenta metros, de igual materiales del anterior, y linda norte y este Modesto García, sur y oeste, ejidos.

Mojón número diez y seis:

Prosiguiendo igual dirección se encuentra el mojón número diez y seis, distante del quince doscientos ochenta metros, de iguales definiciones que el anterior, surca por norte, este y oeste Modesto García, sur, linde.

Mojón número diez y siete:

Continuando igual marcha se encuentra el mojón número diez y siete, que dista del anterior cuatrocientos treinta y cinco metros, de las mismas circunstancias del anterior, que linda por norte Modesto García, los demás aires, Rodrigo Arquiaga.


Mojón nº 18 (El Mojón), entre la carretera y el camino de Fuente el Pez; en la piedra se observa la S de Santibáñez

Mojón número diez y ocho:

Prosiguiendo en igual dirección se encuentra el mojón diez y ocho, de iguales circunstancias del anterior, y dista del anterior doscientos setenta y cinco metros, linda por todos sus cuatro aires camino, de una piedra alta con sus iniciales.

Mojón número diez y nueve:

En igual dirección nos encontramos con el mojón número diez y nueve, que dista del anterior cuatrocientos ochenta metros, pero hágase en cuenta que desde el mojón diez y ocho hay una tierra de [...] y pasto de ambos pueblos [...] que baja el arroyo abajo de Sutildarache hasta el río, costumbre que viene de tiempo inmemorial, sus límites, ejidos.

Mojón número veinte:

Siguiendo en igual dirección se encuentra el mojón número veinte, distante del anterior ochenta metros, consta de la misma dimensión que el anterior, y limita norte, este y oeste, Pradera, sur, Julián Villanueva.

Mojón número veinte y uno:

Prosiguiendo la misma dirección se encuentra el mojón número veinte y uno, distante del anterior cuarenta metros, de las mismas condiciones que el anterior y linda por todos sus límites camino.

Mojón número veinte y dos:

Prosiguiendo en igual dirección nos encontramos con el mojón número veinte y dos, que dista del anterior ciento setenta y cinco metros, de las mismas circunstancias del anterior.

Mojón nº 23 (Páramo Vega): trifinio Hces-Ros-Santibáñez); al fondo: Páramo de Burgos y Páramo de las Murcianas
Mojón número veinte y tres:

Prosiguiendo en la misma dirección nos encontramos con el último mojón, distante del anterior doscientos noventa y ocho metros, de una piedra alta señalada con sus iniciales repectivas a cada lado de su piedra, su altura de un metro setecientos milímetros, su dimensión dos metros cien milímetros, que surca por todos sus aires ejidos.

Habiendo conformidad entre los dos ayuntamientos, después de haber oído el dictamen de las dos comisiones con las operaciones de deslinde, certificación de ésta y mojones practicada, se dio por terminado el acto que una vez arregladas las actas en las formalidades de la ley, quedarán archivadas en las señas respectivas, de las que se sacarán las copias que taxativamente previenen los preceptos legales de que trata el Real Decreto de 30 de Agosto de 1889, y en prueba de ello firman el presente instrumento las comisiones de los dos pueblos indicados de que las señas respectivas certifican.

Comisión de Huérmeces:

Julián Díaz-Ubierna
Quiterio Hidalgo
Natalio Villalvilla
Victoriano Montero


Comisión de Santibáñez-Zarzaguda:

Alcalde, Eladio García
Clemente Álvarez
Miguel Martínez
...
El Secretario, Felipe Gallo


Mojón nº 1 (Páramo Burgos): trifinio Hces-Ubi-Sbñez: H de Huérmeces

Mojón nº 23 (Páramo): trifinio H-R-S

En cuanto a las mediciones efectuadas, hay que destacar que la precisión no era, lógicamente, una de sus virtudes.

En el primer tramo del recorrido, entre el mojón nº 1 (Páramo de Burgos) y el mojón nº 18 (El Mojón), las distancias coinciden casi exactamente con las contrastadas sobre el SIGPAC (2964 metros en el amojonamiento de 1897, por 2950 metros sobre SIGPAC).

En el segundo tramo, entre el mojón nº 18 (El Mojón) y el mojón nº 23 (El Páramo), las diferencias son considerables (1073 m en las mediciones de 1897, por 1370 m mediante SIGPAC). Más de un 20% de diferencia en un tramo tan corto solo puede deberse a algún error en la confección del Acta, o a algún error de bulto en las mediciones efectuadas sobre el terreno.







A título de curiosidad, transcribimos a continuación las cifras resultantes de las mediciones efectuadas en el deslinde y amojonamiento de 1897:



Mojón nº
Paraje
Distancia parcial (m)
Distancia     total (m)
1
Páramo de Burgos (Trifinio)
0
0
2
Páramo de Burgos
106
106
3
Páramo de Burgos
110
216
4
Páramo de Burgos
100
316
5
Guardalobón
80
396
6
Guardalobón
153
549
7
Guardalobón
100
649
8
Guardalobón
110
759
9
Guardalobón
155
914
10
Guardalobón
135
1049
11
Páramo las Murcianas
195
1244
12
Páramo las Murcianas
240
1484
13
Páramo las Murcianas
195
1679
14
Páramo las Murcianas
235
1914
15
Fuente el Pez
60
1974
16
La Airosa
280
2254
17
Los Arenales
435
2689
18
El Mojón
275
2964
19
Santorcaz
480
3444
20
La Pradera
80
3524
21
Carra-Ros
40
3564
22
Carra-Ros
175
3739
23
Páramo Vega (Trifinio)
298
4037

Se han actualizado y completado los nombres de los parajes en los que se sitúan los 23 mojones que delimitan los términos de Huérmeces y Santibáñez Zarzaguda.



sábado, 14 de octubre de 2017

La Casa de Castilla




En las afueras de Huérmeces, entre el Puente Vega y el Torreón, existe desde hace mucho tiempo una casa a la que todo el pueblo se refiere como “la Casa de Castilla”.

Molino del Rinconcillo (izda.), Torreón de los Padilla, y la Casa de Castilla (dcha.) Años 20 del siglo XX


La denominación pudiera originar equívocos, sobre todo entre la gente joven. No se trataba de la casa del concejo, ni de la mansión solariega de algún notable castellano. El apelativo tiene un origen más entrañable, datado en las últimas décadas del siglo XIX.

Domingo Arribas, vecino de Huérmeces, acuñó el pseudónimo “Castilla” al poco de regresar del servicio militar, allá por 1880. Y todo porque Domingo había cumplido con la patria en el Regimiento de Infantería nº 16, denominado –entonces y aún hoy en día- “Castilla”.

Al regresar a Huérmeces, Domingo relataría -reiterada y apasionadamente- las múltiples peripecias de su paso por el Regimiento; y algún vecino socarrón, más pronto que tarde, le endosaría a Domingo el apelativo de “Castilla”, que le acompañaría ya para el resto de su existencia.

Domingo Arribas “Castilla” acabó por ejercer la profesión de carpintero-carretero en el Huérmeces de entre siglos, desde principios de los años ochenta del XIX hasta finales de los años veinte del XX. Contrajo matrimonio con Catalina Tudanca, y tuvieron dos hijos: Julián e Isabel.

Ironías del destino: Julián, el único hijo varón de Domingo, heredó de su padre el apelativo "Castilla" a pesar de haberse librado de cumplir con el servicio militar.

Julián Arribas "Castilla" y Emilia Varona (Junio 1935)
Julián Arribas Tudanca “Castilla” era, como muchos en el Huérmeces de aquellos años, un modesto labrador, con casi todo su terrazgo cultivado en régimen de arrendamiento; incluso la casa que habitaba pertenecía a uno de los terratenientes de la comarca (Arteche o Arquiaga, quizás).  

Y esa casa al lado del Puente Vega, en la que Julián pasaría gran parte de su vida, durante la primera mitad del siglo XX, quedó fijada en la memoria popular como la “Casa de Castilla”.

Julián era, también, un “hombre de iglesia”; durante mucho tiempo ejerció de sacristán; para las labores propias del cargo, contó con la colaboración de otro vecino del pueblo, Saturnino Ubierna García, con quien siempre mantuvo una estrecha amistad.

La casa de Castilla, como otras tantas situadas en la periferia del pueblo, nunca dispuso de luz eléctrica; por otra parte, y a pesar de su cercanía al Úrbel, nunca se vio seriamente afectada por las periódicas avenidas del río que, a veces, llegaban incluso hasta el “juego de bolos”, a los pies de la iglesia parroquial.

Es posible que la casa se edificara, en su día, con los restos de la torre que –supuestamente- existiría al otro lado del camino, en el paraje denominado Santa Cristina.

Emilia, la esposa de Julián, era conocida en el pueblo por los excelentes quesos de oveja que ella misma fabricaba.

Tres de los cuatro hijos de Julián y Emilia abandonaron el pueblo a lo largo de la década de los treinta del siglo pasado. Únicamente Catalina, la hija mayor, se estableció como labradora en Huérmeces, junto a su esposo, Ildefonso.  

“Castilla” falleció el 19 de enero de 1969, cuatro días después de que lo hiciera su esposa. Por entonces, ya no residían en la vieja casa del Puente Vega, lo hacían en la conocida como “casa de Hipólito” (Hipólito Díez Hidalgo, carpintero-carretero en Huérmeces durante los primeros años del siglo XX).

Tras el fallecimiento de sus padres, la casa fue adquirida por su hija Catalina, aunque nunca llegó a vivir en ella. Posteriormente, la casa paso por diferentes manos, todas ellas residentes en la capital provincial. 

Así de largo -o de breve- resultó el recorrido del apelativo "Castilla" por la familia Arribas: comenzó con Domingo (1880) y finalizó con Julián (1969). Aunque, eso sí, la casa del Puente Vega se quedó para siempre con el nombre de “la Casa de Castilla".



Apuntes familiares:

Julián Arribas Tudanca (Huérmeces, 1887-1969)
Emilia Varona Ornilla (Huérmeces, 1889-1969)

Julián y Emilia tuvieron cuatro hijos:

1. Catalina Arribas Varona (Huérmeces, 1914 - Burgos, 2001); casada con Ildefonso Alonso Díez (Huérmeces, 1915 – Burgos, 1997); sin descendencia.

2. Gerardo Arribas Varona (Huérmeces, 1916 – Madrid, 2004); dos hijos: Gerardo y Ana María.

3. Mariano Arribas Varona (Huérmeces, 1918 – Madrid, 1999); casado con Amparo Ubierna Varona (Huérmeces, 1925 – Madrid, 2005); tres hijos: Amparo, Gerardo y José Carlos.

4. Isabel Arribas Varona (Huérmeces, 1921 - Ávila, 2012): residió en Burgos, Barcelona, Canarias, Madrid y Toledo; sin descendencia. 

Todos los descendientes de Julián Arribas “Castilla” residen en la actualidad en la ciudad de Madrid y alrededores.



AGRADECIMIENTOS:

- A la familia Arribas Ubierna y, en especial, a Gerardo, nieto de "Castilla".
- A Mauro Díaz-Ubierna, vecino de Huérmeces.


NOTA:

El Regimiento de Infantería «Castilla» n.º 16 se creó en 1793 por iniciativa de Pedro de Alcántara, XIII duque del Infantado, reinando en España Carlos IV. Su primera denominación fue la de Regimiento de Voluntarios de Castilla

El Regimiento también posee el sobrenombre de «El Héroe», por el arrojo mostrado contra los franceses durante el segundo sitio de Zaragoza (diciembre de 1808).

Durante la segunda mitad del siglo XIX, el Regimiento “Castilla” tuvo una activa participación en las últimas batallas que supusieron la derrota final de los carlistas, y el fin de estas guerras dinásticas.

Finalizada la carlistada, y hasta el año 1883, el Regimiento “Castilla” n.º 16 estuvo acantonado en Vitoria, desarrollando todo tipo de operaciones de organización, abastecimiento, ejercicios de técnica y táctica militar y diversas misiones en auxilio de la población civil, en casos de desastres naturales. Suponemos, pues, que Domingo Arribas cumplió con el servicio militar en aquel acuartelamiento de Vitoria.

En diciembre de 1883, el Regimiento recibió la orden de establecerse definitivamente en Badajoz, ciudad a la que está ligado desde entonces. En 1966 pasó a denominarse Regimiento de Infantería Mecanizada y, en 2015, fue reconvertido a Regimiento Acorazado.


miércoles, 4 de octubre de 2017

Casetas de era, casetas de cruce



A las afueras de muchos pueblos de La Comarca, aún es posible encontrar un tipo de construcción humilde, a veces levantada en tosca mampostería, otras incluso en adobe, muchas otras en ladrillo hueco doble, sin enfoscados ni adorno alguno, con puertas de madera barata maltratada por el tiempo.

Las más pequeñas, sin siquiera puerta de madera, servían para guarecerse del sol, la lluvia, la nieve o el viento, y solían encontrarse en encrucijadas de caminos, al borde de una carretera o cerca de una ermita o santuario de especial devoción.

Ordejón de Arriba: caseta levantada en el cruce entre la carretera de Humada y el acceso al pueblo


Caseta situada en el cruce entre la N-627 (Burgos-Aguilar) y la carretera de acceso a Fuente Úrbel
Las más grandes solían situarse en las eras, cuando las eras eran eras. O cerca de un huerto o pradería. Tanto servían para guardar algo de frescor en tórridas tardes de verano como para aguantar otros muchos carros y carretas meteorológicos. 

Muchas siestas debieron mecer, muchas galvanas quitar, quizás incluso alguna que otra cita furtiva disfrutar.

En ellas cupieron trillos y sillas, ubios y dalles, horcas y horquillas, calderos y botijas, cribas y coloños, rastras y revolvederas, bieldos y bieldas …

En algunas, quizás también se resguardaron aquellos pequeños tractores primigenios que pusieron en marcha la tardía mecanización del agro castellano, allá por finales de los cincuenta.

Casetas en las eras de El Seto a medidados de los sesenta
En Huérmeces, por ejemplo, a mediados de los años sesenta, existía en el extremo suroriental del casco urbano, en el pago denominado El Seto, un conjunto de seis eras en las que desarrollaban sus labores varios vecinos: Mauro, Avelino, Cristóbal, Diego, Lázaro y Lorenzo.

Varias de ellas disponían de su correspondiente caseta, levantadas tanto en piedra como en ladrillo y adobe.

Un cuarto de siglo después: aún resisten dos casetas en las eras de El Seto
A finales de los años ochenta aún se mantenían en pie tres de ellas.

En 2017, sin embargo, ya no queda ninguna. En una de las eras se ha levantado una moderna vivienda, en otra se cultiva cereal, y en otra la caseta se ha visto sustituida por una nueva nave agrícola.

En el barrio de Mercado aún queda una vieja caseta en piedra, con amplia visera de uralita. Y en el desaparecido barrio de La Parte, puede admirarse una humilde caseta con cubierta a un solo agua, levantanda -en buena labor de mampostería- en terrenos aptos para huerta.


Huérmeces: caseta en una antigua era sita en el barrio de Mercado
Caseta en el antiguo barrio de La Parte (Huérmeces)


Similar evolución se ha producido en estas casetas de era en el resto de pueblos del entorno. Únicamente han pervivido ejemplares aislados que, bien por la buena calidad de su construcción, bien por haber contado con un mínimo de mantenimiento por parte de algún vecino, han llegado a nuestros días para asombro de propios y extraños.

En las casetas levantadas en ladrillo, el único lujo constructivo consistía en el enfoscado de la zona superior del testero porticado, una barata solución para preservar de las inclemencias climatológicas la parte más sensible y utilizada de la caseta: la puerta. 

Ordejón de Arriba: la única caseta que queda en pie en la zona de las eras



Renedo de la Escalera (Valdelucio), en ladrillo, al lado de la carretera


Villanueva de Odra, en ladrillo, a la vera del río



En el cercano pueblo de La Piedra aún pueden admirarse los restos de un conjunto de casetas levatadas en el paraje (unos 150 metros al oeste del caserío) en el que se concentraban las antiguas eras. La más antigua, situada a un nivel superior a las demás, se observa una buena labor de mampostería.


Pared posterior de caseta, con cubierta a un solo agua, en La Piedra
Caseta en ladrillo y mampostería, en La Piedra

Caseta, también en ladrillo y mampostería, en La Piedra, situada a un nivel ligeramente superior a la anterior
 


Hoy, despojadas de todo sentido y contenido, acosadas por zarzas y ortigas, languidecen a la vera de las despobladas aldeas, presintiendo su inevitable e inminente ruina. Primero caen las de adobe, luego las de piedra; aguantan algo más las de ladrillo, entre otras cosas porque fueron levantadas más recientemente.

En su lugar, proliferan modernas naves agrícolas de hormigón prefrabricado, cubierta metálica diseñada por ordenador, puertas de apertura automatizada y contrato con compañía de seguridad (opcional).  

Únicamente tienen alguna oportunidad aquellas cuyo emplazamiento se encuentre dentro del casco urbano; entonces, quizás alguien apueste por su rehabilitación como vivienda o como moderno garaje. O quizás como chamizo en el que encuentre refugio la gente joven que aún veranea unos días en estos pueblos. 



Santa Cruz (Los Valcárceres)


San Mamés de Abar


Paúl (Valdelucio)
La Riba de Valdelucio

Pedrosa de Río Úrbel: el adobe se desintegra mucho más lentamente de lo esperado


En los últimos treinta años, gran parte de estas casetas de era y huerta han desaparecido. Primero una simple gotera, luego un desteje parcial, más tarde una nevada copiosa, vigas podridas que van partiéndose en pedazos ... la cubierta acaba por colapsar, ese es el punto de no retorno; más tarde los muros se agrietan, vuelan puertas y ventanas, se disuelven barros y adobes, se descalzan piedras ...

Algunas han visto prolongada su agonía, pero a costa de ver su honor mancillado: su vieja cubierta de teja era sustituida -sin piedad alguna- por modernas y cancerígenas planchas de uralita. 

Hace un cuarto de siglo, aún era posible admirar casetas con espléndidas labores de mampostería en piedra del lugar. Sobre todo en los páramos. Hoy solo persisten unas pocas, milagrosas supervivientes del abandono rural.

Huérmeces

La Piedra
 
La caseta de Ordejón de Arriba, a la vera de la lora de La Ulaña





Huérmeces

Ordejón de Arriba
Estas casetas también proporcionan una amplia gama de servicios a una no menos amplia variedad de fauna y flora: estrecho cobijo a arañas y lirones, repisa a lechuzas y golondrinas, solarium a lagartos y lagartijas, calor a pulgas y chivarras, guarida a víboras y culebras, cortavientos a majuelos y saúcos, sombra y abrigaño a excursionistas y pensionistas ... 

Las casetas acabaron por adquirir la categoría de nicho ecológico, rico y variado, sometido a las leyes de selección y evolución, hasta la ruina total.