miércoles, 15 de noviembre de 2017

Fuentes, pilones y lavaderos

Nada mejor que un año seco para reivindicar la importancia de esos puntos focales que, aparte de lugares de encuentro, sirvieron durante décadas como principal lugar de suministro de agua para consumo humano.

Cuando animales y personas compartían el uso de manantiales, era habitual la propagación de enfermedades, por lo que se hizo necesaria la diferenciación de los espacios de abreve para humanos y bestias. Ya en el siglo XVIII comenzaron a construirse fuentes, abrevaderos y lavaderos en casi todos los pueblos. La práctica se generalizó a lo largo del siglo XIX.

Quintanilla Pedro Abarca (1920)











La Nuez de Arriba (1906)












Las Celadas
Rioseras

























 
Los Tremellos
Ubierna
























San Miguel (Los Valcárceres)
 
Villalvilla de Villadiego

























 
El Almiñé









Humada















 
Ros



  
Si el manantial más cercano no se encontraba dentro del pueblo ni siquiera en sus inmediaciones, se condujo el agua por medio de canales o tuberías enterradas hasta un lugar más o menos céntrico: usualmente la plaza principal del pueblo.

Hontomín (1924), una de las pocas que carece de tejadillo
Si el manantial se encontraba dentro o muy cerca del casco urbano, solía cubrirse con un tejadillo a base de losas de piedra, generalmente bien trabajada, y con algún elemento de adorno. A este tipo de fuentes casi siempre se les atribuye un posible origen romano.




La Piedra, cuyas aguas no son aconsejables para gargantas sensibles


 
Ruyales del Páramo; la fuente, también el nacimiento oficial del río homónimo















En muchas ocasiones, presentan añadidos o rehabilitaciones contemporáneas. Casi todas se han dotado de enrejados, tanto por motivos de sanitarios (impedir que los animales abreven) como de seguridad (posibles caídas).

Generalmente, las fuentes y abrevaderos se establecían dentro del caso urbano del pueblo; los lavaderos, sin embargo, al no precisar de agua potable, solían construirse en las afueras.

En nuestra comarca no es habitual encontrar agrupados en el mismo espacio los tres elementos (fuente-abrevadero-lavadero), dispuestos en batería. Pero aún así encontraremos algún ejemplo de conjunto hidraúlico, como sucede en Acedillo, cuya fuente está bastante apartada del pueblo, a un nivel muy inferior. Los tres elementos han sido rehabilitados recientemente.

Acedillo: fuente
Acedillo: abrevaderos





Acedillo: lavaderos





















Lo habitual es que la fuente disponga de un abrevadero anejo, en forma alargada, que recibe el nombre de pilón. En los últimos años, han desaparecido varios de estos pilones anexos, para desesperación de la chiquellería veraneante, ya que constituian un espacio lúdico-acuático de primer orden.

En poblaciones con barrios separados o situados a distinto nivel, el rebosadero del pilón del barrio de arriba está conectado con el pilón del barrio de abajo, en un intento de organizar lo mejor posible el aprovechamiento del siempre escaso recurso. Así sucedía, sin ir más lejos, en Huérmeces, hasta que la reforma de la plaza se llevó por delante el pilón allí situado.

La arquitectura de estas fuentes urbanas es generalmente austera, en piedra, otorgando mayor importancia a su funcionalidad que a la decoración. Si existe ornamentación, suele limitarse a remates en bolas, jarrones o pináculos, inspiradas en referencias clásicas.

No solían faltar las inscripciones, haciendo referencia a la fecha de construcción, la calidad de las aguas o sus prescripciones de uso.

Moradillo del Castillo, la fuente más bella
Aún así, es posible encontrar bellos ejemplos de este tipo de arquitectura hidraúlica. En Moradillo del Castillo, por ejemplo, existe una de las fuentes más bonitas de la provincia, situada en la amplia terraza que hace las funciones de plaza.



















La fuente de Masa tampoco le queda a la zaga. Situada en una plazoleta cercana a la iglesia, constituye un claro ejemplo de la importancia del entorno. Suelen casar muy bien con las fuentes: algún que otro árbol de sombra, bancos de piedra, detalles jardineros y ornamentales e, incluso, alguña tapia de piedra que sirva de abrigaño. El conjunto logrado en Masa es uno de los más bellos de La Comarca.

Masa

Masa: fuente con abrevadero, árboles, tapia de huertas e iglesia; fuera de imagen: detalles jardineros y ornamentales







Santibáñez






En ocasiones, cuando se han realizado contundentes reformas e intervenciones en la arquitectura original de alguna plaza, se ha tenido el detalle de trasladar a otro lugar aquellas fuentes situadas en el centro de las mismas, situándolas en el entorno inmediato, generalmente aprovechando muros existentes.  

Mansilla

En tiempos recientes, han proliferado otro tipo de fuentes, de carácter más ornamental que funcional, levantadas en piedra cortada a sierra y -casi siempre- de dudoso gusto. En muchas ocasiones, están conectadas al sistema de abastecimiento de agua del pueblo en cuestión, y su grifo suele estar fuera de servicio muy a menudo. A veces, incluso, un potente chorro de agua vertical surge de sus entrañas, a modo de homenage al -supongo- glorioso pasado ballenero del pueblo. En fin, esas cosas que se hacían en los setenta.

También han proliferado fuentes de fundición, adosadas a una pared o de punto focal, e igualmente conectadas a la red de abastecimiento.

Celadilla-Sotobrín, moderna

Celadilla-Sotobrín, clásica, en la plaza de la iglesia












En Celadilla-Sotobrín, conviven la fuente con pilón de toda la vida, en la plaza de la iglesia, y otra, moderna, situada al lado de la carretera.







Hontomín

La Nuez de Abajo














 
Montorio













Miñón
 
Las Rebolledas

 























 
Nidáguila


Ordejón de Abajo

























En otras ocasiones, se ha realizado una más o menos afortunada combinación entre elementos antiguos y modernos; se han aprovechado viejas piletas o se han labrado otras completamente nuevas.

Coculina

 
Melgosa















 
Ermita de Villaux













Villanueva de Río Ubierna

En algunos lugares la fuente, sencillamente, ha sido eliminada; únicamente un caño rastrero da fe de su antigua presencia.


 
Zumel
























Barrio-Lucio
A veces, la labor del artista hidraúlico resulta meritoria, como sucede con la fuente artesanal realizada por Francisco en Barrio-Lucio; fuente que aprovecha las recién nacidas aguas del río homónimo.

Icedo



















En algún pueblo ya abandonado, manos anónimas han rehabilitado y adecentado la fuente del lugar, en un loable intento de que por lo menos esta memoria -líquida- perdure. 







En Lodoso se aprovechó algún que otro elemento patrimonial para reubicarlo al lado de la fuente, como la piedra afiladora procedente de la antigua fragua.    
Lodoso

Lodoso





















Llanillo






En Llanillo de Valdelucio, recientemente (2013) se ha rehabilitado un espacio público que, situado al lado de la travesía de la carretera de Aguilar (N-627), rodeaba a la vieja fuente con pilón; se han añadido varios elementos: una fuente romana, trasplantada desde su original ubicación (por la que trascurrirá la futura autovía), una antigua losa sepulcral con inscripciones, colocada ahora en modo oblicuo, y una gran pintura mural con motivo campesino, aprovechando la pared de la vieja cantina, ya arruinada.

Llanillo: losa sepulcral, fuente romana y fuente con pilón





























Es indudable el valor patrimonial que poseen todas estas construcciones hidraúlicas (fuentes, abrevaderos y lavaderos), junto con edificios religiosos (iglesias, ermitas y capillas) y otros elementos comunales (fraguas, potros).




"Su aspecto rústico, junto con el estado de semiabandono en el que se encuentran algunas, refuerza el sentimiento romántico en el visitante. Desde una perspectiva del siglo XXI, fuentes, abrevaderos y lavaderos, no son sino hitos que señalan uno de los focos de atención del paisaje rural". (1)



(1) Arte popular. Arquitectura hidraúlica del norte de Burgos, de la ilustración a fines del siglo XIX. Aarón Blanco Prieto. Universidad de Valladolid (2015)










LA FUENTE DE HUÉRMECES:

El manantial se sitúa a unos 250 metros al noroeste de la fuente, en el paraje denominado El Colmenar.

La fuente, hoy con alargado pilón adosado, se levantó en una plazoleta situada en el barrio Arroyuelo, al lado de la cantina y tienda de comestibles que la familia Arnáiz-Valladolid mantuvo abierta durante décadas. 


Supuestamente levantada a principios del siglo XX, en su primera versión disponía de un pilón circular; por otra parte, su pileta ha sufrido ya varias rehabilitaciones y reconstrucciones, originadas por las periódicas arremetidas de botijas, calderos y jarros.

Todos sabemos que en cada familia ha existido por lo menos un miembro dotado de ese peculiar don -generalmente más activo en fase juvenil- consistente en la sorprendente habilidad para romper sistemáticamente cualquier tipo de envase de barro con el que se le encargase el acarreo de agua entre fuente y vivienda. Docenas de botijos perecieron en sus manos.




El hielo de aquellos inviernos típicos, pre-cambioclimático, también contribuía a ese continuado desgaste de pileta y caños, pero en mucha menor medida.



Tampoco conviene desdeñar el papel de la fuente como lugar de encuentro, conversación, información y chismorreo; tareas aquellas  que hoy forman parte de lo que llamamos socializar.




martes, 7 de noviembre de 2017

Huérmeces y alrededores en el Archivo Villanueva



Eustasio Villanueva Gutiérrez (Villegas, 1875 - Burgos, 1949) fue un relojero y fotógrafo aficionado que viajó por toda la provincia de Burgos, tomando fotografías estereoscópicas en placas de vidrio, entre los años 1913 y 1930. 

Fue precisamente su actividad profesional, como fabricante de relojes de torre, la que le hizo viajar continuamente por gran parte de los pueblos de la provincia y alrededores.

En 1910 viaja a París por asuntos profesionales relojeros y se interesa por los últimos avances en el campo de la que se convertiría en su pasión: la fotografía; establece contacto con la firma Lumière, precursora de la cinematografía y de la fotografía en color, que comercializa desde el año 1907 las denominadas placas “autocromas”; se interesa especialmente por la fotografía estereoscópica.

Al volver de París, en su equipaje de viaje ya nunca faltarían las cámaras fotográficas y trípodes traídos de la capital francesa; y se dedicó a fotografiar la provincia burgalesa. Montó su laboratorio particular y empleó distintas fórmulas de revelado, logrando tonos diversos de gran calidad.

Adoptó el formato 6 x 13 centímetros, con el que realizaría casi toda su obra. Puesto que las fotos eran estereoscópicas, se podían contemplar en tres dimensiones gracias a un estereóscopo "Taxiphotes", toda una sensación en la época.

Aunque la mayoría de las vistas corresponden a la provincia de Burgos, Eustasio Villanueva también tomó fotografías estereoscópicas en lugares tan variados como Aguilar de Campóo, Soria, Bilbao, San Sebastián, Covadonga, Santander, Madrid y Barcelona, entre otros.

V-7-24 [Campanero en la torre de la iglesia de San Gil, y al fondo la catedral]
Sus imágenes, que están muy bien conservadas, poseen gran calidad técnica y estética. Entre las fotografías de Eustasio Villanueva se pueden destacar varias obras maestras, como la tomada al campanero  mientras voltea en la torre de la iglesia de San Gil, con la Catedral de Burgos al fondo. 

O la realizada a Primitiva Oqueluri, la guardesa de la antigua abadía de San Quirce, en posición sedente, rodeada de gallinas. 




V-30-12 [San Quirce, acceso al recinto de la antigua abadía, sentada la ...]
Muchas de sus fotografías destacan por constituir un testimonio documental del estado en que se encontraban algunos monumentos en los años 20 del siglo XX. Así sucede con los castillos de Sotopalacios, Úrbel y Ubierna, o con los monasterios de Fresdeval y San Pedro de Arlanza.

Recientemente algunas de sus fotografías han sido utilizadas por los técnicos encargados de la restauración de la Catedral de Burgos.

Con el paso del tiempo, las fotografías de Eustasio han acabado por adquirir ese halo especial que les hace parecer antiguas estampas, más cerca de la pintura romántica que de la técnica fotográfica.

El denominado Archivo Villanueva fue adquirido por el Estado en 1986 y más tarde enriquecido por donaciones de Mario Fernández Albarés (2001) y Pedro Villanueva Riu (2004); consta de 1.625 negativos, unas 1.000 diapositivas estereoscópicas, un estereóscopo y diverso material del laboratorio fotográfico del artista.

Desde el año 2012, pueden descargarse y usarse libremente (excepto para fines comerciales) las mil placas positivas escaneadas, a través de la Fototeca del Patrimonio Histórico. Archivo Fotográfico Eustasio Villanueva

Entre el millar de fotografías estereoscópicas que componen el archivo, se encuentran dos fotografías realizadas en Huérmeces:


V-25-16 [Huérmeces, Torre de los Padilla]

Casi todas las fotografías antiguas del Torreón (datadas en los años 20 y 30 del siglo pasado) que han llegado a nuestros días, fueron tomadas desde el camino que va del pueblo al puente Vega (Comparanza), por lo que únicamente es posible apreciar sus lienzos norte y este, no pudiéndose comprobar si los otros dos se encontraban ya derruidos o no.

Esta toma de Villanueva, sin embargo, se ha realizado desde el sur, desde la zona posterior de la manzana central del barrio Vega, ya en las inmediaciones de la finca ocupada por el Palacio del Arzobispo. Y se aprecia que ya a mediados de los años 20 no existían sino apenas pedazos de los lienzos occidental y meridional de la torre, y que una enorme grieta longitudinal recorría en toda su altura una pequeña parte de lo que quedaba del lienzo sur. También persistía todo el almenaje de los dos lienzos supervivientes, que serían derribados a principios de los años 40 para su reutilización en diversas viviendas del entorno.


V-30-6 [Huérmeces, carretera y ruinas de una construcción]

No hacía muchos años que existía la carretera de Montorio, a través del desfiladero de Fuente la Hoz, que luego continuaba por El Tozo hasta Aguilar de Campóo. Se supone que dicha vía de comunicación fue abierta a principios del siglo XX. 

En cuanto a las ruinas que aparecen a la izquierda de la misma, pertenecen al viejo molino de Berlanga, que se levantaba –por lo menos desde mediados del siglo XVIII- justo antes de que la carretera penetrara en el desfiladero.

Excepto por el pequeño grupo de chopos, llama la atención lo limpias que aparecen en aquellos tiempos las orillas del Úrbel, sin apenas vegetación arbórea ni arbustiva, únicamente prados de ribera bien aprovechados por el ganado, que no permitía rebrotes de chopos, fresnos ni sauces.



En cuanto a fotografías realizadas en los pueblos del entorno cercano a Huérmeces, en el Archivo Villanueva encontramos también abundante material:

V-27-6 [Úrbel del Castillo, torre del castillo en lo alto del risco, e iglesia de la Purificación de Nuestra Señora]

La fotografía está tomada desde el camino de la iglesia, uno de los dos accesos diferentes de que dispone el pueblo. 




 







Pocas cosas han cambiado: el camino, asfaltado; algún poste del tendido eléctrico y las antenas de telefonía de La Mesa.










V-30-8 [Ubierna, vista desde el castillo, casas e iglesia de San Juan]

Aparentemente, el gran boquete -practicado en su día en el lienzo SE del castillo- no se ha visto agrandado por el paso de los casi cien años transcurridos desde que Eustasio tiró su foto. Únicamente se observan nuevos vecinos (vegetales) a ambos lados del arco, lo que indica -sobre todo-  ausencia de visitantes rumiantes que limpien de broza el entorno del castillo.



V-30-7 [Ubierna, castillo en ruinas, muros sin almenas]

La fotografía está tomada desde la ladera NW del risco en el que se encarama el castillo. En aquellos años 20 del siglo XX, la fortaleza aún conservaba gran parte de su contorno defensivo. Pocos años después, la mayor parte de las altas murallas del castillo fueron demolidas y, al igual que muchas otras fortalezas de la zona, su piedra reutilizada en varias construcciones.






Por este lado del castillo, únicamente ha llegado a nuestros días una pequeña porción de lienzo.










V-33-13 [Peñahorada, curva de la carretera, coche, ciclistas]


La fotografía está tomada en las inmediaciones del barrio de La Ventilla, al poco de penetrar en el desfiladero de Peñahorada por el sur.

Por la situación del lugar desde el que fue disparada la fotografía, esta habría sido realizada hacia 1928 o  1929, en todo caso en una fecha muy cercana a la inaguración del tramo Burgos-Peñahorada del ferrocarril Santander- Mediterráneo.


La foto fue tomada desde la propia plataforma del ferrocarril, allí donde el trazado ha exigido realizar un profundo corte en un farallón calizo, muy cerca de la abandonada "Cantera Polar".


El ferrocarril atraviesa el desfiladero por medio de dos túneles, uno de los cuales se ubicaría justo a la izquierda de la curva de la carretera que aparece en la foto. 

En la fotografía actual, destaca la presencia de mayor abundancia y densidad de las matas de encina agarradas a las laderas rocosas, así como de la vegetación ribereña que medra en el fondo del desfiladero, ambas consecuencia de la práctica desaparición de la presión ganadera.


V-30-5 [Sotopalacios, castillo del siglo XV, y picota o rollo]


El "rollo jurisdiccional", compartía con las picotas la función de ajusticiamiento, aunque su fin primordial era  la de representar la categoría administrativa del lugar, y se levantaba en aquellos pueblos que tenían alcalde y, por lo tanto, jurisdicción para juzgar y condenar a muerte. Poseía, pues, una clara simbología de amenaza coercitiva

 




También servían para castigar y pagar las penas menores de los delincuentes comunes, que tras ser azotados, eran expuestos a pública vergüenza. Estos ajusticiamientos fueron suspendidos por las Cortes de Cádiz en 1812, y a consecuencia de ello muchos rollos fueron derribados.




V-27-1 [Olmos de la Picaza, vista panorámica con casas, torre señorial e iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora] 



El pintoresco conjunto arquitectónico del pueblo, sobre el que destacan la altísima -y entonces habitada- torre y la curiosa iglesia parroquial, también captó el interés de Eustasio, dejándonos esta bonita composición del Olmos de los felices veinte.











V-32-23 [San Martín de Ubierna, cazador en una cueva] 


Eustasio tomó varias fotografías en la serie encadenada de cuevas que perforan la pared meridional del desfiladero del Rucios.

En ellas aparecen varios personajes, entre los que destaca la figura de un cazador.













V-18-24 [Miñón: portada románica]



Villanueva tuvo el buen criterio de fotografiar una de las portadas románicas más interesantes de la provincia de Burgos.






























V-16-1 [Monasterio de Fresdelval, fachada y portada renacentista, con espadaña]

Esta es solo una de las nueve fotos que Eustasio dedicó al ya entonces parcialmente arruinado Monasterio de Fresdelval.


















V-26-19 [Tubilla del Agua, iglesia de San Miguel, torre, muro con contrafuertes] 


Esta es una de las tres fotos de la iglesia de San Miguel que aparecen en el Archivo Villanueva. En ella se aprecia la famosa "Vieja", escultura románica que hace de parteluz de una de las ventanas de la torre, vendida en los años sesenta a un anticuario de Reinosa y expuesta hoy en día en el Museo Marés de Barcelona.










V-33-14 [Páramo de Palacios de Benaver, pastor con carnero y rebaño de ovejas]

Tres fotografías de Palacios de Benaver se pueden contemplar en el Archivo Villanueva. Una de ellas retrata los sepulcros de los Manrique, situados en el interior del Monasterio de San Salvador; y las otras dos, a un pastor del páramo y su rebaño.













Llama poderosamente la atención que la cámara de Eustasio obviara iglesias monumentales como las de Santibáñez Zarzaguda o Tobar, o espléndidos palacios como los dos existentes en Huérmeces; quizás el fotógrafo estuviera más interesado en pequeñas iglesias o ermitas, arquitectura popular, edificios y castillos en ruinas, pintorescos paisajes calizos, anónimos pastores, cuevas encadenadas…

El caso es que, durante los años veinte del siglo veinte, Eustasio recorrió los principales desfiladeros de La Comarca, horadados por los ríos Úrbel y Ubierna, por los arroyos de Peñahorada y Rucios, y fotografió las estrechas carreteras que ya entones los atravesaban, las ruinas de molinos y castillos, los automóviles, ciclistas y paseantes que las usaban, los pastores y sus rebaños ... y es precisamente esta querencia por lo sencillo, humilde y popular lo que otorga un mayor valor añadido a sus fotografías.