sábado, 16 de diciembre de 2017

Don Roberto Aréchaga y sus alumnos: escuelas de Huérmeces (1948)



Una espléndida fotografía, casi una instantánea generacional: el maestro y sus alumnos, a finales de los años cuarenta del siglo veinte. 

Veinte chavales en un Huérmeces con una población de 338 habitantes (162 varones y 176 mujeres); casi cien almas menos que las 435 registradas en su máximo histórico (Censo de 1910); pero muchas más que diez años después (285 hab. en 1960), y más del doble que dos décadas más tarde (133 hab. en 1970). 





Un maestro con buena planta, alto y bien vestido, alejado del estereotipo de maestro de aquella España rural. Quizás procedente de una familia relativamente acomodada, ya que un hermano suyo (José) ejerció de médico en el vecino pueblo de Ubierna durante la segunda mitad de los años cincuenta.

Roberto Aréchaga Veloso (Monforte de Lemos, 1906), llegó destinado a Huérmeces en septiembre de 1947, y durante ocho años (1947-1955) ejerció de maestro en las escuelas del pueblo.

Su primer destino, en 1942, había sido el colegio público "Amador de los Ríos", sito en la ciudad de Madrid, y que había sido inagurado en 1933, en tiempos de la Segunda República. Don Roberto procedía de una de las primeras convocatorias (1941) para el Magisterio Nacional reservada para oficiales del ejército. En 1938 había obtenido el grado de alférez provisional en la academia militar de Zaragoza, siendo destinado al Regimiento de Infantería Aragón nº 17.

Cuando abandonó Huérmeces, en junio de 1955, don Roberto partió hacia el que sería su destino definitivo: Mallorca, isla en la que residían por entonces algunos familiares de su mujer.

Hacia 1961, unos seis años después de haber abandonado Huérmeces, se produjo en el puerto de Barcelona el encuentro fortuito entre don Roberto y uno de los alumnos que aparecen en la fotografía de la escuela. El maestro volvía de uno de los periódicos viajes entre Mallorca y la Península; el alumno se encontraba en la ciudad trabajando en uno de los primeros empleos que encontró tras abandonar el pueblo.

Don Roberto dejó un buen recuerdo en Huérmeces. Por las noches daba clases a los mozos del pueblo, a aquellos jóvenes que por circunstancias de la vida no habían podido completar los años de educación obligatoria, y deseaban mejorar sus conocimientos.

La enseñanza obligatoria comprendía el período entre los 6 y los 14 años de edad, por lo que casi todos los alumnos de la foto habrían nacido entre los años 1934 y 1943.

En la fotografía se echa en falta a algún chaval nacido entre esos años, por lo que cabe suponer que, o bien se encontraban enfermos el día del retrato, o bien ayudando a sus padres en alguna tarea agrícola o ganadera urgente, algo relativamente habitual en aquellos tiempos.

Del total de veinte chavales que aparecen en la fotografía, resultan reconocibles los siguientes (en orden alfabético):


Emeterio Alonso Alonso
Rafael Alonso Alonso
Bernabé Blanco Pérez
Florencio Blanco Pérez
César Javier García Girón
José María García Girón
Emilio García Girón
Rogelio García Ubierna
Jesús Martínez González
Enrique Serna Santamaría
Pedro Serna Santamaría
Saturnino Ubierna García
Florentín Ubierna Ortega
Jesús Varona Alonso
Ángel Varona Ortega
Abilio Varona Villalvilla
Carlos Varona Villalvilla


Tras finalizar los años de enseñanza obligatoria, ninguno de los alumnos de la foto permaneció muchos años más en Huérmeces. Todos ellos partieron hacia los habituales destinos migratorios de los años cincuenta del pasado siglo: Barcelona, Vizcaya y Madrid, principalmente. Algunos aprovecharon el servicio militar para levantar el vuelo o abrir los ojos, y el efecto llamada -de familiares y compañeros de quinta- fue una constante en aquellos años.

A diferencia de lo que ocurriría más tarde, en el masivo éxodo de los años sesenta, estos jóvenes emigraban solos, o como mucho en compañía de algún hermano o compañero de quinta; sus padres permanecieron en el pueblo, como labradores, en compañía de los hermanos más pequeños.

Precisamente en febrero de aquel año 1948 se había reabierto la frontera franco-española, que permanecía cerrada desde marzo de 1946. Y esa apertura de la principal frontera española constituiría el pistoletazo de salida para el comienzo de una corriente migratoria hacia varios países europeos: Francia, Suiza, Bélgica y Alemania, principalmente.

Varios de los alumnos de don Roberto pasaron por diversos destinos nacionales o europeos, antes de fijar su residencia definitiva en: Barcelona, Burgos, Toronto (Canadá), Hessen (Alemania), Madrid, Navarra, Valencia, Vizcaya y Zaragoza.  

Y desempeñaron trabajos muy alejados de los de sus padres: fueron maestros, miembros de las fuerzas armadas y de la policía nacional, funcionarios públicos, trabajadores de la industria, dueños de pequeños o medianos negocios particulares...

De una u otra manera, casi todos siguieron ligados a Huérmeces, por lazos familiares o afectivos. Alguno mantiene aún casa abierta en el pueblo, pasando en él parte de su tiempo de ocio o de jubilación.

Y después de ellos, fueron ya familias enteras las que abandonaron el pueblo, en el éxodo de los años sesenta y primeros setenta del siglo pasado.  

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Amojonamiento con Castrillo de Rucios (1897)



Entre 1857 y 1981, Castrillo de Rucios perteneció al ayuntamiento de Gredilla la Polera, junto con los pueblos de Mata, Robredo y Villalvilla Sobresierra. Por lo tanto, a finales del siglo XIX, las labores de deslinde y amojonamiento con Huérmeces le correspondían –oficialmente- al ayuntamiento de Gredilla.

Como es lógico, fueron vecinos de Castrillo los que –como mejores conocedores del terreno- participaron en aquellas labores de revisión de fronteras con Huérmeces.

El 14 de febrero de 1897 era domingo, día habitual para la realización de estas labores, ya que aparte de ser el único de la semana en el que los labradores descansaban, también era el día más apropiado para socializar, esto es, tomarse unos blancos en cualquiera de las cantinas del pueblo.

De todas formas, febrero no era precisamente temporada alta en cuanto a la realización de las tareas propiamente agrícolas. La siembra quedaba lejos, y lejos también quedaba la recolección.

Llama la atención la hora elegida para el comienzo de las labores de amojonamiento, las dos de la tarde, en lugar de las aparentemente más apropiadas primeras horas de la mañana. Quizás el día amaneció con niebla, o con frío intenso, y los comisionados decidieron posponer las labores de amojonamiento a una hora tardía, más propia ya de la comida que de andar midiendo distancias entre mojones.

Quizás esperaran a que mejorara el día haciendo rondas por las varias cantinas del pueblo, lo que podría explicar –en parte- los sorprendentes resultados de las mediciones efectuadas. O puede que acudieran primero a misa y luego a las cantinas, lo que tampoco variaría mucho el resultado final.

Transcribimos a continuación el contenido íntegro de las actas extendidas aquel día de hace ya más de 120 años. Como en casos anteriores, se han actualizado las grafías y corregido erratas, en aras de hacer más ágil la lectura del documento.


Acta de deslinde y amojonamiento de los términos municipales de Huérmeces y de Gredilla la Polera


Reunidos el día catorce de Febrero de 1897, y hora de las dos de la tarde, en el sitio llamado Valdevacas,

Julián Díaz Ubierna, presidente; Quiterio Hidalgo, Natalio Villalvilla y Victoriano Montero, los cuales componen la comisión nombrada por el Ayuntamiento de Huérmeces;

Fernando Díez García, presidente; Pedro González Carrera; Manuel Carrera Moradillo y Vivencio Díez Rodríguez, los cuales componen la comisión nombrada por el Ayuntamiento de Gredilla la Polera,

Para verificar el deslinde y amojonamiento de los dos términos municipales que quedan expresados, según está dispuesto, se llevaron a efecto las operaciones del modo siguiente:

Mojón (trifinio) de Valdevacas, rodeado de endrinos; Castrillo por el Este, Huérmeces por el Oeste, y Ubierna por el Sur
  

Mojón número primero:

Que está situado en el término de Valdevacas, mide de alto un metro treinta milímetros, al Este cuarenta y un centímetros y al Norte treinta y un centímetros; por el Este está a distancia de dos metros de la tierra de Mariano Crespo, vecino de Castrillo Rucios, y al Norte camino de Montorio a Burgos; dicho mojón tiene las iniciales al Norte de Castrillo, al Oeste de Huérmeces, Sur de Ubierna y

Marchando de Sur a Norte, a los cincuenta y dos metros está el mojón número dos, compuesto de tierra y piedra, de un metro de alto y medio de diámetro, que se halla en un altito en el término de Valdevacas y
 
Bajando al camino abajo que va a Montorio, a los setenta metros está el mojón número tres, compuesto como el anterior, igual altura y diámetro, pega con un arroyo y

Marchando en igual dirección, a los cuarenta y dos metros está el mojón número cuatro, compuesto de los mismos materiales, altura y dimensión que el anterior, está en el camino y

Camino de Valdevacas a Navas, que hace las funciones de raya: Castrillo (izda.), Huérmeces (dcha.), cerca de la subida a Monte las Eras, por el camino que comunica ambos pueblos


Marchando en igual dirección, a los ciento setenta metros, se halla el mojón número cinco, compuesto como el anterior, y está a la bajada de Monte las Eras y

Marchando en igual dirección, a los ciento sesenta y cinco metros se halla el mojón número seis, compuesto de piedra y tierra, de la misma altura y dimensión que los anteriores; por el norte, arroyo corriente de agua que recoge de Navas y de su cauce en el arroyo que pega con el mojón, y a los tres metros se halla una tierra de Narciso Díez Crespo, vecino de Castrillo, y

A la derecha,  pinar de Navas, inexistente en 1897 (los pinos se plantaron en la década de 1950)

Marchando en igual dirección, a los trescientos noventa y ocho metros se halla el mojón número siete, compuesto de los mismos materiales, altura y dimensión, cruzando el camino que va a Quintanilla Sobresierra, y

Marchando en igual dirección, a los cuarenta y siete metros, está el mojón número ocho, compuesto de los mismos materiales, altura y dimensión que el anterior, y está en el mismo camino, y

Subida del camino de Navas a Casares; a la izquierda, tablilla delimitadora del coto de caza de Huérmeces

Marchando por el mismo camino, a los ciento cuarenta metros, está el mojón número nueve, compuesto como los anteriores, altura y dimensión, y

Marchando en la misma dirección, a los doscientos sesenta y cuatro metros, está el mojón número diez, compuesto en un todo como los anteriores, y está en el mismo camino, y

Cerca del Alto de Casares

Casares de Quintana, allí donde existió un antiguo poblamiento

Marchando en igual dirección en el término de Casares, en el camino, a los ciento sesenta y dos metros, está el mojón número once, compuesto como los anteriores, y

Marchando en igual dirección, a los cien metros, se halla el mojón número trece [doce], compuesto como los anteriores, está en una hoyadita, pega con el camino que va a Sedano, y

El último tramo del camino de Casares ha sido recientemente ensanchado y rehabilitado

Trifinio del Alto de Buzón; Montorio al Norte, Huérmeces al W y al S, Castrillo al E

Marchando en igual dirección, a los ochenta y cuatro metros, está el mojón número catorce [trece], último de esta mojonera, está en el Alto de Guzón, es de piedra y tiene las iniciales de Huérmeces, Montorio y Castrillo.

Y en cumplimiento de lo que determina el Real Decreto de treinta de agosto de mil ochocientos ochenta y nueve, levantadas comisiones, la presente acta la firman hoy día de su encabezamiento.


La Comisión de Huérmeces: Julián Díaz-Ubierna, Quiterio Hidalgo, Natalio Villalvilla, Victoriano Montero; Felipe Gallo

La Comisión de Gredilla la Polera: Fernando Díez, Pedro González Manuel Carrera, Vivencio Díez; Lucio Fernández Díez


Suponemos que tanto Felipe Gallo como Lucio Fernández Díez actuaron como secretarios de cada uno de los dos ayuntamientos implicados, ya que no son propiamente miembros de las respectivas comisiones de amojonamiento.

En el cuadro siguiente, consignamos las distancias medidas entre mojones contiguos, completando el nombre del paraje en el que supuestamente se encontraba cada unos de los trece mojones. Existe un error en la numeración de los dos últimos mojones del recorrido, ya que del 11 se salta al 13, sin que hayamos encontrado explicación alguna –o sí- a ese salto. 



Mojón nº
Paraje
Distancia parcial (m)
Distancia     total (m)
1
Valdevacas
0
0
2
Valdevacas
52
52
3
Camino de Montorio
70
122
4
Camino de Montorio
42
164
5
Bajada de Monte las Eras
170
334
6
Arroyo de Navas
165
499
7
Camino de Quintanilla Sobresierra
398
897
8
Navas
47
944
9
Navas
140
1084
10
Casares
264
1348
11
Casares
162
1510
12
Casares
100
1610
13
Alto de Guzón (Buzón)
84
1694


En realidad, el recorrido entre el mojón número uno (Trifinio de Valdevacas) y el mojón número trece (Trifinio del Alto de Buzón) mide unos 3100 metros, casi el doble de la distancia que viene recogida en esta vieja acta de amojonamiento (1694 metros). En el primer tramo del recorrido, entre Valdevacas y cruce del camino que baja de Monte las Eras, existe un desfase importante (los 334 metros del acta se corresponden con 650 en la realidad)

O bien los “instrumentos” de medición utilizados en aquellos tiempos eran muy poco precisos, o bien los pasos que realizaba la persona encargada de medir por este método (un paso largo = 1 metro) eran más que largos, casi propios de un gigante. O bien, como ya barruntamos con anterioridad, la espera en el pueblo se hizo larga y pródiga en blancos.

Por otra parte, existe otro documento, fechado ocho años antes, en el que se recogía la necesidad –por mandato del Real Decreto de 30 de agosto de 1889- de realizar amojonamientos con los cinco pueblos limítrofes con Huérmeces por el Norte (Ruyales, San Pantaleón y Montorio) y por el Este (Castrillo y Ubierna).


En el pueblo de Huérmeces, a dos de octubre de mil ochocientos ochenta y nueve, reunidos en la Sala Consistorial las comisiones de los pueblos de Ubierna, Castrillo, Montorio, San Pantaleón del Páramo y Ruyales del Páramo, bajo la presidencia del señor D. Lorenzo Alonso, alcalde de éste, previa convocatoria que se ha dirigido a los mismos por dicho señor presidente, se manifiesta que la reunión tenía por objeto el dar lectura al Real Decreto de 30 de agosto último, la cual se verificó por lectura íntegra por el infrascrito secretario, y enterados todos los señores concurrentes de su contenido, acordaron por unanimidad proceder al amojonamiento, como en el mismo se ordena, firmando la presente acta de que yo el secretario certifico.

La Comisión de Huérmeces: Lorenzo Alonso, Justo Villalvilla

Montorio: Modesto Serna, Timoteo [Ilegible]

Ubierna: Remigio Fernández, Bonifacio Arce

Pantaleón: Sandalio Díez, Eladio Iglesia

Ruyales: Cipriano Díez, [Ilegible]

(No aparecen las firmas de los representantes de Castrillo)

Castrillo de Rucios desde Monte las Eras



Solo hemos encontrado las actas de amojonamiento correspondientes a Castrillo (Municipio de Gredilla), transcritas en esta entrada, echándose en falta las de los cuatro pueblos restantes.

En cuanto a los pueblos limítrofes por el Oeste (Ros) y por el Sur (Santibáñez), solo hemos encontrado las actas correspondientes a este último, también realizadas ocho años más tarde, a pesar de la urgente necesidad que establecía el R.D. de agosto de 1889. Amojonamiento con Santibáñez